Leído 63 Veces 23 agosto , 2022

¿El bautismo nos salva?

Por Geycer Paredes
  • “El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo” 1 Pedro 3:21

Muchas personas piensan que la salvación se recibe a través del bautismo, usan para ello versículos aislados como 1 Pedro 3:20, 21, Marcos 16:16, Juan 3:5, Hechos 2:38 y Romanos 6:3,4, bien, en este corto análisis daré los fundamentos sólidos de porqué esta doctrina es falsa.

En primer lugar, debo decir que usar versículos aislados, sin usar el contexto es una falta de hermenéutica adrede para justificar una doctrina.

En segundo lugar, no debemos ver la Palabra de Dios a la luz de estos versículos aislados, sino lo contrario, ver estos versículos a la luz de lo que el resto de la Palabra de Dios nos enseña. Dios no se contradice. El principio hermenéutico reza: “La Biblia es su propio intérprete”.

En tercer lugar, tenemos una amplia enseñanza en el Nuevo Testamento sobre el evangelio y la salvación, decir que la salvación es por el bautismo es agregar obras a la salvación cuando ella dice claramente que la salvación es por gracia, a través de la fe en Jesucristo, no por obras de ninguna clase, incluyendo el bautismo (Efesios 2:8-9; Tito 3:5; Romanos 3:24,27-28; Juan 3:16; Gálatas 2:16; Juan 3:36; Juan 14:6; Juan 1:12, Hechos 16:31, Juan 5:24, Romanos 6:23, Gálatas 3:2, 1 Juan 1:7, 1 Corintios 1:17, Hechos 10:43, etc) Por tanto, cualquier interpretación que llegue a la conclusión de que el bautismo, o cualquier otra acción, son necesarios para la salvación, es una interpretación falsa. No existe nada superior a la sangre derramada del Cordero, ella es suficiente para redimirnos.

En cuarto lugar, la obra de Jesús en la cruz fue una obra completa. Cristo dijo: “Consumado es” (Juan 19:30), dejando en claro que ya todo estaba cumplido. Dios no envió a un profeta, ni siquiera a un ángel, para efectuar la obra de la salvación. Envió a su Hijo Amado, quien fue perfecto en todo (Juan 1: 29).

En quinto lugar, Pablo le escribió a los Corintios: “Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo” (1 Corintios 1:17). Si la salvación fuera por el bautismo, ¿por qué el Señor no envió a Pablo a bautizar también? Más claro que el agua.

En sexto lugar, muchos otros pasajes de las Escrituras, muestran claramente a gente siendo salvada antes de ser bautizados, por ejemplo, el ladrón en la cruz en Lucas 23:39-43, Cornelio y su casa en Hechos 10 fueron salvos antes de ser bautizados, la evidencia de su salvación fue la razón por la que Pedro les permitió que fueran bautizados. El eunuco que iba camino de Jerusalén a Gaza en Hechos 8, después de escuchar el evangelio de Jesús de la boca de Felipe, el hombre dijo: “Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?” Felipe no le dijo: “bautízate para que seas salvo”. La respuesta de Felipe fue: “Si crees de todo corazón, bien puedes” (Hechos 8:37). Primero la fe en Jesucristo y luego el bautismo, no para salvar ni para completar la salvación, sino más bien como una evidencia de la salvación y en obediencia a Cristo como Señor. Incontables pasajes de la Escritura enseñan claramente que la salvación se efectúa cuando uno cree en el Evangelio, momento en el cual él o ella es sellado. “En él (Cristo) también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa.” (Efesios 1:13). Por otro lado, tenemos a Simón el mago en Hechos 8:13 nos dice que fue bautizado sin ser salvo (una total contradicción con los defensores de esta falsa doctrina).

Para finalizar, revisaremos tres versículos favoritos utilizados para defender esta doctrina y usaremos la hermenéutica para guiarnos en los detalles. Sobre Juan 3:5 es mucho más amplio y lo enseñaré en otro momento.

  • El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo” 1 Pedro 3:21

– “El bautismo que corresponde a esto”, la palabra “esto” como señala MacArthur se refiere a una “figura” o “tipo” que en el NT servía como expresión terrenal de una realidad espiritual. Se trata de un símbolo, imagen o patrón de alguna verdad espiritual. Pedro enseña aquí el hecho de que ocho personas estuvieron en un arca y que pasaron por todo el juicio sin sufrir daño alguno, lo cual es análogo a la experiencia del cristiano en la salvación al estar en Cristo quien es el arca de la salvación eterna.

– “ahora nos salva”, A.T. Robertson indica que la palabra “salva” usa un verbo simple (sözö, no el compuesto diasözö). La salvación por bautismo que Pedro menciona aquí es sólo simbólica (una metáfora o descripción gráfica como en Romanos 6:2-6), no es efectiva, como Pedro se apresura a explicar: “no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios”.

El Dr. Kenneth Wuest, señala: “El bautismo en agua es la contraparte de la realidad de la salvación. Solo puede salvar como contraparte, no en realidad en sí mismo. Los sacrificios en el Antiguo Testamento, fueron contrapartes de la realidad, el Señor Jesucristo. Éstos realmente no salvaron al creyente, solo simbólicamente. No hay discusión aquí de que estos sacrificios son análogos al bautismo cristiano en agua. El autor simplemente está usándolos como una ilustración del uso de la palabra ‘contraparte.’

  • “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; más el que no creyere, será condenado”. Marcos 16:16

La razón por la que el Señor menciona el bautismo es debido a que el bautismo está íntimamente ligado a la salvación sin ser un pre requisito para ello. El bautismo es un mandamiento divino y es el deseo de Dios de que todo creyente en Cristo sea bautizado. Ahora si usamos la regla del contexto mediato, leemos la siguiente frase: “más el que no creyere, será condenado”. Fíjese que no dice “el que no se bautiza, será condenado”, sino que dice, “el que no creyere, será condenado”, ya que la salvación o condenación de una persona depende únicamente de si cree o no en Cristo como Salvador.

  • “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38).

Es importante notar el contexto inmediato en el que Pedro menciona estas palabras. Los versículos anteriores dicen: “a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo. Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?” (Hechos 2:36-37). Pedro le está predicando a los judíos. Unas semanas antes ellos, públicamente, habían gritado a Pilato: “¡Fuera con éste, y suéltanos a Barrabás!” (Lucas 23:18). Ahora se dan cuenta que han rechazado al Mesías y le condenaron a la crucifixión, por ello Pedro les dice: “arrepentíos”, y es precisamente ese genuino arrepentimiento que iba a traer una manifestación pública por medio del bautismo. La palabra “para” en la frase “para el perdón de pecados”, es la palabra griega “eis” que también puede tener el sentido de “debido a” como, por ejemplo, en Mateo 12:41, donde el Señor habla del arrepentimiento de la ciudad de Nínive debido a la predicación de Jonás. Primero fue la predicación de Jonás y luego el arrepentimiento de Nínive. En el caso de Hechos 2:38, primero es el perdón de pecados y luego el bautismo. En Hechos 10:43 Pedro está predicando en casa de Cornelio y dice que “todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre”. Ninguna referencia a la necesidad de ser bautizados para recibir el perdón de pecados.