13 julio , 2010

El Osculo Santo

Por Geycer Paredes

El beso se conoce en todo el mundo como muestra de amor y afecto. Pero el ósculo (beso) santo no es algo romántico ni debe ser llamativo a la carne; más bien es un símbolo de la unidad, pureza, amor y sinceridad que existen en la hermanad cristiana. Es algo que nace de un corazón lleno del amor de Dios hacia los hermanos.

Pablo y Pedro instaron a los cristianos del primer siglo a saludarse los unos a los otros con un beso santo, según vemos estos pasajes:

  • “Saludaos los unos a los otros con ósculo santo” (Romanos 16.16).
  • “Saludaos los unos a los otros con ósculo santo” (1 Corintios 16.20).
  • “Saludaos unos a otros con ósculo santo” (2 Corintios 13.12).
  • “Saludad a todos los hermanos con ósculo santo” (1 Tesalonicenses 5.26).
  • “Saludaos unos a otros con ósculo de amor” (1 Pedro 5.14).

Pero ¿tenía este requerimiento la intención de permanecer en el futuro del cristianismo? ¿Quiere Dios que los cristianos de hoy practiquen un “beso santo”, así como desea que practiquen el bautismo, la oración y la Cena del Señor?

El beso como un saludo es anterior al cristianismo (1 Samuel 20:41; 2 Samuel 20:9; Mateo 26:49; Lucas 7:45; Hechos 20:37). Pablo no estaba mandando a que los cristianos comenzaran a darse un beso como una forma de saludo. ¡Ellos ya lo estaban haciendo! En cambio, Pablo estaba aplicando principios cristianos a la práctica existente y generalizada de saludarse con un beso al amonestarles que practicaran este saludo santamente. En vez de imponer el beso, él estaba requiriendo besar santamente. Estaba diciendo a los cristianos que hagan de su saludo con un beso una actividad santa—apartada o en armonía con la vida cristiana adecuada. Les estaba instruyendo, “Ya que se besan, cuando lo hagan, háganlo con santidad—salúdense con beso santo”.