5 noviembre , 2010

Probando espíritus

Por Geycer Paredes

“Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo.” 1 Juan 4:1-3

Personalmente a mi me enseñaron que estos versículos hablan de un exorcismo, cuando realmente el mismo contexto del verso se refiere a las enseñanzas de los falsos profetas que han salido por el mundo y han metido tales enseñanzas en las iglesias, entonces lo que significa es que no debemos creer a todo lo que escuchamos porque alguien diga que se trata del mensaje inspirado de Dios. Hay muchas formas de probar a los maestros para descubrir si su mensaje viene realmente de Dios. Una manera es comparar sus palabras con lo que Dios dice en la Biblia (Hechos 17:11). Otras pruebas tienen que ver con su entrega al cuerpo de creyentes ( 1 Juan 2:19), su forma de vida (3:23, 24) y el fruto de su ministerio (4:6). Pero la mejor de las pruebas, dice Juan, es lo que creen acerca de Cristo. ¿Enseñan que Jesucristo es totalmente Dios y totalmente hombre? Nuestro mundo está lleno de voces que afirman que hablan de parte de Él. Aplique esas pruebas para ver si en realidad exponen la verdad de Dios. En conclusión estos versos parafraseados por metonimia se deberían leer así: “Amados, no creáis a toda enseñanza que es declarada como doctrina del Espíritu, sino probad las enseñanzas y sus doctrinas, si proceden de Dios o de los demonios; porque muchos profetas han salido al mundo. En esto conoced la doctrina y enseñanza de Dios: Toda doctrina que enseña que Jesucristo ha venido en carne, procede de Dios; y toda doctrina que no enseña que Jesucristo ha venido en carne, no procede de Dios; y éste es la enseñanza del anticristo, el cual habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo”. Puesto que el Anticristo en persona no había venido —ni ha venido aún—, es claro que la referencia es aquí a su enseñanza; es, por tanto, una metonimia.