Algunos Ataques contra la Doctrina del Pecado

A. Pelagianismo

Pelagio, un monje de Britanánico que predicó en Roma alrededor de 400 A.D., creía que, puesto que Dios no podía mandar algo imposible de realizar, y puesto que El ha mandado que los hombres sean santos, todos entonces pueden vivir una vida libre del pecado. El enseñó que el hombre fue creado neutral —ni pecaminoso ni santo—y con la capacidad y la voluntad de escoger libremente o el pecar o el hacer el bien. Todos nacen en la misma condición de Adán antes de la Caída; sólo que ahora el hombre tiene delante de sí el mal ejemplo de Adán. Pero Adán en ninguna manera transmitió una naturaleza pecaminosa o la culpabilidad de su pecado a su posteridad. El hombre tiene una voluntad que es libre, y el pecado viene de los actos separados que hace esa voluntad. El hombre también está libre para hacer buenas obras, y todas sus buenas obras vienen de las facultades de su naturaleza humana sin ayuda de nadie. Así el pelagianismo exagera el mérito de las obras y su eficacia para la salvación.

B. Semipelagianismo

La enseñanza de Pelagio encontró la oposición de su contemporáneo, Agustín, quien enfatizó la incapacidad total del hombre para alcanzar la justicia y, por lo tanto, su necesidad de la gracia soberana solamente. El semipelagianismo es una posición intermedia entre el agustinismo (con su fuerte énfasis sobre la predestinación y la incapacidad del hombre) y el pelagianismo (con su insistencia en la habilidad completa del hombre). Los semipelagianos enseñan que el hombre retiene una medida de libertad con la cual puede cooperar con la gracia de Dios. La voluntad del hombre ha sido debilitada y su naturaleza afectada por la Caída, pero él no es totalmente depravado. En la regeneración el hombre escoge a Dios, quien entonces agrega Su gracia. La doctrina del pecado sostenida por la Iglesia Católica Romana es semipelagiana. El pecado original se elimina por el bautismo con agua.

C. Socinianismo

Este movimiento, que lleva ese nombre por Lelio Socino (1525–62) y su sobrino Fausto (1539–1604), fue el precursor del unitarianismo. Sus enseñanzas incluyen una negación de la deidad de Cristo, una negación de la predestinación, el pecado original, la incapacidad total, y la sustitución penal.

D. Arminianismo

Aunque los puntos de vista d Jacobo Arminio (1560–1609) no eran muy divergentes de la teología reformada, los de sus sucesores lo fueron más y más. El arminianismo enseña que Adán fue creado en inocencia, no en santidad, que el pecado consiste en actos de la voluntad, que heredamos la corrupción de Adán pero no la culpabilidad ni una naturaleza pecaminosa, que el hombre no es totalmente depravado, que el hombre tiene la facultad de hacer el bien y conformarse a la voluntad de Dios en esta vida al punto de la perfección, y que la voluntad humana es una de las causas de la regeneración. La teología wesleyana, algunas veces llamada el arminianismo evangélico, mantiene puntos de vista similares en cuanto al pecado de Adán y la habilidad del hombre, aunque difiere en otros puntos.

E. Neoortodoxia

En general, la neoortodoxia toma el pecado muyen serio. Se define como estar centrado en sí mismo, en vez de estar centrado en Dios. Sin embargo, el relato del pecado de Adán en Génesis 3 no es histórico en el sentido de que fue un evento real que ocurrió en cierto tiempo en un lugar particular. Adán no fue un individuo real que realmente vivió en esta tierra, pero Adán representa al hombre encada etapa de su desarrollo. El relato de la caída de Adán es la historia de todos nosotros. Con semejante punto de vista en cuanto a la historia bíblica, no puede haber ninguna conexión entre el pecado de Adán y el de su posteridad.

E. José Luís de Jesús Miranda

José Luis de Jesús Miranda es el líder de la secta “Creciendo en Gracia”, se declara así mismo como “el mesías”, declara que no existe el pecado y que la ley es irrelevante. Él toma estas enseñanzas de la mala interpretación de pasajes tales como Romanos 6:2; Romanos 7:6 y Romanos 8:2. Sin embargo, estos pasajes no enseñan que no existe el pecado y que la ley es irrelevante. Más bien ellos enseñan que el poder de la ley y el poder del pecado fueron vencidos cuando Jesucristo murió en la cruz y que al poner nuestra fe en Él (el verdadero Jesús) somos librados del castigo de la ley. El apóstol Juan dijo que “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.” (1 Juan 1:8) Romanos 7:15-24 es una declaración de que aún el apóstol Pablo (cuyas enseñanzas José Luis de Jesús Miranda cree que son las única enseñanzas que deben ser impartidas) batallaba con el pecado en su vida.

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