Leído 52 Veces 17 noviembre , 2022

¿Qué es el bautismo con el Espíritu Santo?

Por Geycer Paredes

✍🏻«Porque Juan ciertamente bautizó con agua, más vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días. «. Hechos 1:5 

El bautismo del o con el Espíritu Santo es una doctrina muy CONTROVERSIAL que ha divido a la iglesia. Un grupo cree que es una experiencia posterior al nuevo nacimiento y que hay que buscarla, el otro grupo cree que sucede el día de nuestro nuevo nacimiento y que no se debe buscarlo. Para este tipo de temas existe la hermenéutica y una de las reglas dice: “La Biblia es su propia interprete”; es decir; la Biblia se interpreta por si misma usando las reglas de contexto, objetivos, situación o causa, etc. La Biblia es nuestra máxima autoridad y ninguna experiencia humana puede ir por encima de ella.

En el versículo del encabezado son las palabras de Jesús a sus apóstoles, y evidentemente tiene referencia a lo que se dijo del bautismo de Juan en comparación con el suyo en Mateo 3:11; Juan 1:33. En esos versículos, Juan se representa como bautizando con agua, pero el Mesías que había de venir, como bautizando con el Espíritu Santo. Esta promesa estaba a punto de cumplirse de manera notable.

Los apóstoles se reunieron en Jerusalén; Cristo les ordenó que no partieran de allí, sino que esperaran el derramamiento del Espíritu Santo, es decir, el bautismo con el Espíritu Santo. El Espíritu Santo aún no había venido a la tierra como tal, era la promesa del Padre, ahora era la promesa del Hijo, el OTRO CONSOLADOR vino, bautizó a los creyentes reunidos y les dio poder para testificar como nunca antes, pero es muy significativo que podamos comprender el texto de Hechos 2:38, Pedro llama a esta visitación como el “don del Espíritu Santo”, las personas que iban a ser salvos en esa tarde eran como tres mil y con ellos no ocurrió lo mismo que ocurrió con los 120 discípulos iniciales…..es decir, no hubo ese ruido como viento, o esas lenguas repartidas como de fuego, ellos recibieron el perdón de sus pecados y el don del Espíritu Santo en forma simultánea, por lo que nuestra regla o norma de hoy en día tiene que ser en base al segundo grupo y no el primero, nosotros recibimos el don del Espíritu Santo el día en que aceptamos a Jesucristo, ese don no es más que el bautismo con el Espíritu Santo.

Por otro lado 1 Corintios 12:12-13 nos habla del bautismo del Espíritu Santo. “Porque por un solo Espíritu fuimos TODOS bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu”. Note el énfasis «TODOS» hemos sido bautizados con el Espíritu Santo al ser sumergidos en el cuerpo de Cristo. Romanos 6:1-4 no menciona específicamente al Espíritu de Dios, pero sí describe la posición de los creyentes ante Dios con un lenguaje similar al del pasaje de 1 Corintios: “¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva”.

El propósito del bautismo con el Espíritu Santo es incorporar al nuevo creyente al cuerpo de Cristo, para formar una nueva unidad espiritual, esto sucede inmediatamente cuando aceptamos a Jesús, esta identificación es imprescindible para recibir la nueva vida, la vida nueva es consecuencia de la unión vital con Cristo.

Vemos claramente que este bautismo no es una experiencia especial para algunos, al contrario, nuestras experiencias personales sean cual fueren deben ser confrontadas con las Escrituras e interpretadas en consecuencia. Jamás debemos utilizar el proceso inverso. No es correcto interpretar la Biblia y decir: Porque he tenido tal y tal experiencia, puedo dar por cierta tal conclusión.

No hay nada en la Biblia que nos anime a buscar el bautismo del Espíritu Santo, ni tampoco hay un intervalo entre creer en Cristo y recibir el Espíritu Santo. La llamada “doctrina de la subsecuencia” o “segundo trabajo de la gracia”, que dicen que Cristianos reciben una parte del Espíritu Santo al momento de la salvación y luego lo que llaman el “bautismo del Espíritu Santo” más tarde, es FALSO.

Todas las interpretaciones equivocadas sobre este tema salen del libro de Hechos de los apóstoles, pero es bueno recordar que el libro de Hechos, contiene un género narrativo histórico en el que Lucas está anotando un tiempo importante de la transición espiritual histórica. Entonces, Hechos es un libro de TRANSICION, una distinción se debe hacer entre lo que es descriptivo en Hechos y lo que es prescriptivo. Observemos estos dos textos como ejemplos:

  • «Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús».  Hechos 8:14-16 

John MacArthur dice: Este versículo contradice la idea equivocada de que los cristianos reciben al Espíritu Santo después de la salvación. Se trataba de un período de transición en el cual era necesaria la confirmación de los apóstoles a fin de integrar un nuevo grupo de personas a la iglesia. Debido a la enemistad que existía entre judíos y samaritanos, era indispensable que aquellos recibieran al Espíritu en presencia de los líderes de la iglesia de Jerusalén, lo cual aseguraría la unidad de la iglesia. El retraso también ponía en evidencia la necesidad que tenían los samaritanos de someterse a la autoridad apostólica.

  • «Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando a ciertos discípulos, les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo». Hechos 19:1-2

La pregunta refleja la incertidumbre de Pablo en cuanto a su condición espiritual. Puesto que todos los cristianos reciben el Espíritu Santo en el momento de su salvación, su respuesta reveló que todavía no eran cristianos, ellos solamente habían oído la predicación del arrepentimiento de Juan el Bautista. Creer en Cristo y el bautismo con el Espíritu ocurren a la misma vez.