Leído 53 Veces 10 octubre , 2021

Las Marcas de Cristo

Por Geycer Paredes

«De aquí en adelante nadie me cause molestias; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús.» Gálatas 6:17

Antiguamente algunos esclavos, criminales y prisioneros de guerra eran tatuados, como lo hacían también los devotos de algunos cultos religiosos en Egipto y Siria. Los griegos y los romanos normalmente asociaban el tatuaje con los bárbaros y las marcas eran usadas solo para los caballos.

¿Qué eran esas marcas en el término de Pablo? Ni el conjunto de la frase, ni el contexto nos lo explica. Acudamos, pues, a los pasajes paralelos. En 2 Corintios 4:10, hallamos, en primer lugar, que Pablo usa la expresión de llevar la muerte de Jesús en el cuerpo, hablando de la cruel persecución que continuamente padecía Cristo, lo que nos indica que esas marcas se relacionan con las persecuciones que sufría. Pero más luz alcanzamos por 2 Corintios 11:23, 25, donde afirma el Apóstol que había sido azotado cinco veces (con disciplinas de cuero) y tres veces con varas; suplicios tan crueles que, si no dejaban muerto al paciente, causaban marcas o cicatrices en el cuerpo que duraban por toda la vida.

Consultando así los paralelos aprendemos, pues, que las marcas que traía Pablo en el cuerpo, no eran llagas (estigmas) o señales de la cruz milagrosa o artificialmente producidas, como pretenden algunos, sino cicatrices o señales de los suplicios sufridos por el Evangelio de Cristo.