20 mayo , 2014

Tomando la Cena del Señor Indignamente

Por Geycer Paredes

“De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor”. 1 Corintios 11:27

Este es un versículo sobre el cual hay mucha confusión. Muchos equivocadamente se han abstenido de participar de la Cena del Señor porque se sintieron (como individuos) que eran indignos. Esta es una idea equivocada, si prestamos atención a la gramática se nos aclarará en seguida. Veamos. La palabra “indignamente” es un “adverbio de modo”.

Los adverbios suelen dividirse en diferentes clases según cómo afectan al verbo, por ejemplo: adverbios de lugar, de tiempo, de orden, de modo, de cantidad. Pero es importante recordar que el adverbio es una palabra que desempeña su función respecto al verbo. Su relación es con el verbo, no con nombres u otras partes de la oración, en este verso podemos ver la importancia de esto.

Ahora, ya que los adverbios modifican o complementan verbos, no sustantivos. En nuestro ejemplo, esta palabra tiene que ver con los verbos “comiere” y “bebiere”, no con la persona que come y bebe. Recordando este punto de gramática, se ve que “indignamente” trata del modo en que tomamos la Cena del Señor, y no si nosotros mismos somos dignos o no. Claro que solamente los creyentes deben participar de la Cena, pero lo que enseña el versículo no es esto. Aunque solamente creyentes tomen la Santa Cena, lo hacen por la gracia de Dios y no por méritos personales. Así que, si sólo los que son dignos pueden tomar la Cena, entonces ninguno la tomaría, porque sólo el Cordero de Dios es digno, pero “indignamente” es un adverbio de modo y modifica al verbo, no a un nombre. Se trata de la gran importancia de cómo tomamos la Cena del Señor, de nuestro modo de participar, habiendo juzgado el pecado en nuestras vidas y discerniendo el cuerpo del Señor, pero eso no nos hace dignos a nosotros, sino que es la manera digna de tomar la comunión.