23 noviembre , 2014

Amistad y Hermandad

Por Geycer Paredes

Proverbios 17:17En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia.”

Subrayemos estos dos sustantivos: Amigo y hermano, primero hablaremos del amigo.

La palabra amigo es un vocablo que viene de la palabra hebrea “rea” y significa: Compañero, prójimo, compatriota.

Un “rea” es aquel “amigo personal” al que se le hace confidencias y al que se siente uno muy allegado: “Jehová hablaba a Moisés cara a cara, como habla un hombre con su amigo” (Éxodo 33:11).

El texto dice que en todo tiempo ama el amigo; estoy hablando de los verdaderos amigos, porque también existen falsos amigos o falsas amistades que están allí sólo por conveniencia. Esto dice:

Pro 19:4 “Las riquezas traen muchos amigos; más el pobre es apartado de su amigo.”

En cambio el verdadero amigo ama tanto en la prosperidad como en la adversidad. A menudo los tiempos difíciles muestran quiénes son verdaderamente nuestros amigos leales. Una de las notas en la Biblia de D. L. Moody dice: “El verdadero amigo es como la hiedra, cuanto mayor es la ruina, más se aferra.”

Si hablamos de amigos estamos hablando de amistades ya que la raíz de “rea” es el verbo “raah” que quiere decir “asociarse con”, “ser amigo de”. Entonces tenemos que la amistad entre las personas es una asociación de afinidades espontáneas o de cosas en común.

Vamos a dejar el tema de la amistad por un momento y vamos a hablar de la otra parte del texto: Y es como un hermano en tiempo de angustia.

El amigo es COMO un hermano, este es un hermoso SIMIL, no dice que el amigo sea un hermano, sino que dice que el amigo es COMO un hermano en tiempo de angustia.

Uno de los privilegios mayores de los hermanos es que ellos están a tu lado en el momento en que más los necesitas.

Ahora es tiempo de volver y hablar del amor entre amigos al cual llamamos AMISTAD y del amor entre hermanos al cual llamamos AFECTO FRATERNAL

Ya hemos dicho que la amistad es una asociación de personas unidas mediante afinidades espontáneas o cosas en común, por lo que tenemos que el amor de la amistad es restrictivo y ahora vamos a agregarlo algo más: es egoísta porque es u grupo cerrado, ya que son Grupos que tienen uniones en intereses egoístas que se satisfacen a sí mismo.

Ahora llegó el momento en que tenemos que diferenciar entre la amistad y la hermandad.

Primero, si tú tienes hermanos, los amas, los amas tal y cual son, tú conoces sus defectos, sus debilidades pero igual los amas, tú no decidiste los hermanos que vas a tener pero los amas.

Ya vimos que la amistad es un grupo egoísta, Dios no nos pide que tengamos un amor amistoso con los hermanos, nos pide que tengamos amor fraternal con ellos, este amor se ve claramente reflejado en como David sentía por Jonatán.

2 Samuel 1:26 “Angustia tengo por ti, hermano mío Jonatán, Que me fuiste muy dulce. Más maravilloso me fue tu amor Que el amor de las mujeres.”

Esto es lo que muchos de nosotros no hemos comprendido aun, los CRISTIANOS NO PRACTICAMOS LA AMISTAD, PRACTICAMOS LA HERMANANDAD, toda la Biblia está llena de ella: El apóstol Pedro señala que nosotros hemos nacido de nuevo para amar fraternalmente.

1 Pedro 1:22 “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro.”

El Apóstol Pedro describe primero el nuevo nacimiento y luego señala que uno de los objetivos del nuevo nacimiento es un amor fraternal no fingido. En un sentido muy real, somos salvados para amar a todos nuestros hermanos cristianos. Mediante este amor, sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida (1Juan 3:14), y por él, el mundo sabe que somos discípulos del Señor Jesús (Juan 13:35). De modo que la exhortación sigue de manera muy natural: Amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro. Este es uno de los muchos ejemplos en el NT donde un enunciado declarativo viene a ser la base para un imperativo. La declaración es esta: Habiendo purificado vuestras almas… para un amor fraternal no fingido … y luego viene el mandamiento: Amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro. Lo posicional constituye la base de lo práctico. Nuestro amor debería ser cálido, cordial, con todas nuestras fuerzas, ferviente, incesante y puro. La exhortación amaos unos a otros es especialmente oportuna para un pueblo que está padeciendo persecución, porque es bien sabido que “bajo condiciones de dificultad, los desacuerdos triviales adquieren proporciones gigantescas”.

Romanos 12:10 “Amaos los unos a los otros con amor fraternal……”

En nuestras relaciones con los que están en la familia de la fe, deberíamos exhibir nuestro amor mediante un afecto lleno de ternura, y no mediante una fría indiferencia o aceptación rutinaria.

1 Tesalonicenses 4:9 “Pero acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os escriba, porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros.”

No sólo debe el creyente tener un cuerpo controlado; debería también tener un corazón de amor para con sus hermanos en el Señor. El amor es la palabra clave del cristianismo, lo mismo que el pecado lo es del paganismo. No había necesidad de escribir a los tesalonicenses acerca de esta virtud. Habían aprendido de Dios que debían amarse unos a otros, tanto por instinto divino como por la instrucción de maestros cristianos. Los creyentes en Tesalónica se distinguían por amar a todos los cristianos en toda Macedonia. Al encomiarlos por ello, Pablo hace un memorial de ellos para siempre.

1 Tesalonicenses 4:10y también lo hacéis así con todos los hermanos que están por toda Macedonia. Pero os rogamos, hermanos, que abundéis en ello más y más.”

Como se ha mencionado, el amor fraternal no es un logro; es algo que debe practicarse de manera continua, y por ello Pablo exhorta a los creyentes a abundar más y más en esta gracia. ¿Por qué es tan importante el amor de los hermanos? Porque donde hay amor hay unidad; y donde hay unidad, hay la bendición del Señor.

Salmos 133:1   “!!Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!”

La unidad entre hermanos es una visión hermosa. Pero, la unidad no requiere que lo vean todo exactamente igual. En cuestiones de doctrina están de acuerdo. En otras cuestiones secundarias, hay libertad para tener diferentes puntos de vista. En todas las cosas debe haber un espíritu de amor. Puede haber unidad sin uniformidad; todos somos distintos pero esto no impide que trabajemos juntos. Todos los miembros del cuerpo humano son diferentes los unos de los otros, pero funcionando en obediencia a la cabeza, hay una unidad gloriosa. Puede haber unidad sin unanimidad; Dios no requiere que todos estén de acuerdo en asuntos de menor importancia. Es suficiente estar de acuerdo en lo básico y fundamental. En otras cosas podemos estar en desacuerdo mientras que no seamos insoportables. Los enemigos reales de la unidad son: las envidias, los chismes, la crítica y la murmuración, la censura y la falta de amor.

En conclusión tenemos que la amistad es una asociación espontánea. En cambio el amor de la hermandad no es espontáneo, surge de la fe de nuestro compromiso con Dios, descubro en el otro a mi hermano porque somos  hijos del mismo Padre, así que:

Mientras que el amor de la amistad es exclusivo, el amor de la hermandad es inclusivo.

Cuando tienes un amor amistoso en la iglesia estás haciendo enemistad con los demás.

Y la enemistad es obra de la carne:

Gálatas 5:20 “idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías”.

Y si hay enemistades entonces estás menospreciando a los demás.

Proverbios 11:12 “El que carece de entendimiento menosprecia a su prójimo”

Si se cultiva la amistad en forma egoísta y desmedida: la hermandad  es perjudicada.

Pero si estos amigos comprenden la importancia de la amistad y son conscientes de la naturaleza de la hermandad y de sus compromisos, la hermandad se fortalece.

Pero lo que más fortalece la comunidad es la hermandad que prevalece.