26 junio , 2012

El Nuevo Pacto

Por Geycer Paredes

Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas.” Hebreos 8:6

INTRODUCCION:

Un pacto es un contrato o acuerdo entre dos o más partes. El Antiguo Testamento registra el pacto o acuerdo original de Dios con el hombre. El Nuevo Testamento registra el nuevo pacto hecho por Dios a través de Su Hijo, Jesucristo. El Pacto es la modalidad a través de la cual Dios ha escogido comunicarse con nosotros, redimirnos y garantizarnos vida eterna en Cristo Jesús.

La palabra hebrea (berit) aparece 285 veces en el Antiguo Testamento y la palabra griega (diatheke) 33 veces en el Nuevo Testamento; ambas se traducen por “pacto”.

 La Biblia hace referencia a muchos pactos. Cuando Dios puso a Adán en el huerto del Edén, estableció un Pacto con él, cuando salvó a Noé con su familia, hizo pacto con Noé, cuando llamó a Abraham, hizo pacto con él, cuando llamó a su pueblo de Egipto, hizo pacto con ellos, hizo un pacto con David, etc.

Yo presento el punto de vista de que existen dos pactos principales. Sin embargo, hay desacuerdo en lo concerniente al número de Pactos. Algunos dicen que realmente hay uno solo, el Pacto Eterno (Hebreos 13:20), del cual dependen todos los demás. Otros dicen que hay dos, otros tres, otros cuatro, etc. Pero realmente, no existe una respuesta absoluta.

Es importante que todos los cristianos entiendan la diferencia entre el Pacto Antiguo y el Pacto Nuevo. Quisiera que me acompañen a revisar unos versículos del antiguo testamento.

1.      VIEJO PACTO

El viejo pacto, es el pacto que hizo Dios con la nación de Israel en el Sinaí el día que les entregó los diez mandamientos, y las leyes que le regirían como pueblo de Jehová sobre la tierra.

“Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí.  Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.  Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel. Entonces vino Moisés, y llamó a los ancianos del pueblo, y expuso en presencia de ellos todas estas palabras que Jehová le había mandado. Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que Jehová ha dicho, haremos. Y Moisés refirió a Jehová las palabras del pueblo.” Éxodo 19:4-8

Este es el pacto hecho con Dios, seguidamente en el verso 20 vienen la lista de los 10 mandamientos y luego en los siguientes capítulos una serie de leyes más. En el capítulo 24 Moisés lee al pueblo las prescripciones que recomendaban la ley de Dios y el pueblo aceptan obedecer y de esa manera el pacto entre Jehová y Su pueblo quedó ratificado

“Dijo Jehová a Moisés: Sube ante Jehová, tú, y Aarón, Nadab, y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel; y os inclinaréis desde lejos. Pero Moisés solo se acercará a Jehová; y ellos no se acerquen, ni suba el pueblo con él. Y Moisés vino y contó al pueblo todas las palabras de Jehová, y todas las leyes; y todo el pueblo respondió a una voz, y dijo: Haremos todas las palabras que Jehová ha dicho. Y Moisés escribió todas las palabras de Jehová, y levantándose de mañana edificó un altar al pie del monte, y doce columnas, según las doce tribus de Israel. Y envió jóvenes de los hijos de Israel, los cuales ofrecieron holocaustos y becerros como sacrificios de paz a Jehová. Y Moisés tomó la mitad de la sangre, y la puso en tazones, y esparció la otra mitad de la sangre sobre el altar. Y tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos Entonces Moisés tomó la sangre y roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas”. Éxodo 24:1-8

El Antiguo Pacto era condicional a la obediencia del hombre. Si el hombre obedecía ellos serían bendecidos pero si este desobedecía, recibía las consecuencias negativas del pacto y la ira de Dios venía sobre él.

Punto aparte es ver que el hombre era incapaz de obedecer la ley, pero entonces ¿por qué Dios dio la ley? La Biblia explica que la ley fue dado para que se tuviera conocimiento del pecado (Romanos 3:20), Pablo dijo que él no sabía que la codicia era pecado si la ley no lo hubiera dicho (Romanos 7:7), además la ley se introdujo para que el pecado abundase (Romanos 5:20) y lo más importante es que la ley fue como el maestro, el tutor, el guía, el ayo que lleva hacia Cristo.

El pastor John MacArthur señala: “La ley sigue siendo importante para el cristiano. Por primera vez, él está en capacidad para satisfacer las demandas de justicia de la ley (como fue el deseo de Dios desde un principio cuando la ley se dio), porque tiene una nueva naturaleza y el Espíritu Santo de Dios mismo que llena de poder para obedecer. Aunque el creyente ya no está bajo el yugo o el castigo de la ley, él tiene un deseo más ferviente y genuino de vivir conforme a sus estándares de piedad que el del legalista más vehemente. Con plena sinceridad y gozo, el creyente auténtico puede decir como el salmista: “¡Oh, cuánto amo yo tu ley!” (Salmo 119: 97)

Como creyente estamos muertos a la ley en lo que respecta a sus exigencias y la condición  que impone, pero debido a que ahora vivimos bajo el régimen del nuevo pacto, amamos y servimos la ley de Dios sin reservas y con u corazón lleno de gozo. También sabemos que obedecer su ley es hacer su voluntad y que hacer su voluntad equivale a darle gloria”

2.      PROMESA DE UN NUEVO PACTO

700 años atrás antes del nacimiento del Mesías, el profeta Jeremías anuncia que los Israelitas habían invalidado el pacto que hizo Dios con sus padres, ahora Dios dice que hará con la nación de Israel un nuevo pacto, un pacto distinto.

“He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.  No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová.  Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.” Jeremía 31:31-33  (vea también Ezequiel 36:26-27)

3.      EL NUEVO PACTO

Jesús está cenando la pascua con sus discípulos y les revela que morirá y que su sangre derramada sellará el cumplimento de aquella profecía:

 “Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.”  Mateo 26:28 

 El escritor de la carta a los hebreos nos dice magistralmente que este nuevo pacto es mejor que el anterior, ya que este está establecido sobre mejores promesas y no tiene defecto alguno

“Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo. Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor,  En que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto; No como el pacto que hice con sus padres  El día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto;  Porque ellos no permanecieron en mi pacto,  Y yo me desentendí de ellos, dice el Señor. Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel  Después de aquellos días, dice el Señor:  Pondré mis leyes en la mente de ellos,  Y sobre su corazón las escribiré;  Y seré a ellos por Dios,  Y ellos me serán a mí por pueblo; Y ninguno enseñará a su prójimo,  Ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor;  Porque todos me conocerán,  Desde el menor hasta el mayor de ellos. Porque seré propicio a sus injusticias,  Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades. Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer.” Hebreos 8:6-13 

Hebreos 9:1 dice, que el primer pacto tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal, mientras que el capítulo 8: 5 dice, que ese culto y ese santuario, eran “figura y sombra de las cosas celestiales”, lo cual significa, que todo lo que constituía el viejo pacto; su sacerdocio, su culto, su santuario, todo era sombra o símbolo de las cosas celestiales. Hebreos 10 comienza diciendo que la ley tenía la sombra de los bienes venideros, y no la imagen misma de las cosas. El primer pacto solo fue sombra. La ley, el santuario, el sacerdocio, el culto judío y su templo, solo fue sombra de cosas mejores, y que estaban en el futuro de ellos, pero Israel nunca lo entendió. La sombra indicaba que había una imagen; nadie podía verla, pero todo el sistema del viejo pacto hablaba de esa imagen. Cada detalle, cada elemento, constituía una sombra y figura de una imagen superior, y que el escritor a los hebreos llama “bienes venideros”.

Incluso el arca del pacto que presentaba la presencia del Señor y contenía en su interior las Tablas del pacto, representaba al Señor Jesús, el arca fue puesta en el Tabernáculo, dentro del lugar santísimo, Cristo hizo su tabernáculo en medio de nosotros (Juan 1:14), su Palabra fue depositada en nuestros corazones, el prometió morar dentro de nosotros (Juan 14:23)  y Pablo dice que nuestro cuerpo es el tabernáculo de Dios (2 Corintios 6:16).

Bajo el Nuevo Pacto, el hombre está representado por Cristo, quien hace que las condiciones del pacto sean cumplidas en su totalidad. La condición del pacto de gracia, por la que respecta a los adultos, es la fe en Cristo. Esta es, a fin de participar en los beneficios de este pacto tenemos que recibir al Señor Jesucristo como el Hijo de Dios en quién y por causa de quien se otorgan sus bendiciones a los hijos de los hombres. Hasta que no creamos así somos extraños y ajenos al pacto de la promesa, sin Dios y sin Cristo.

UNA ANOTACION SOBRE LA PALABRA TESTAMENTO

La Biblia está dividida en dos secciones mayores llamadas el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. La palabra “testamento” proviene de un vocablo latín y significa alianza o pacto, pero los 39 primeros libros de la Biblia no son el antiguo pacto, ni los 27 últimos libros no son el pacto nuevo, por lo que es un poco inconcebible llamarlos Antiguo y Nuevo Testamento. Pero quizá el Antiguo Testamento fue llamado así para referirse a una actitud legalista y vanagloriosa en la contemplación de estos libros y sus provisiones y el Nuevo Testamento a la nueva relación a la que los elegidos de Dios, en cada edad desde la caída del hombre, han entrado por la fe.

Pero ¿por qué decimos que el pacto es también un testamento? ¿Cuál es la similitud entre un pacto y un testamento?

 “Porque donde hay testamento,  es necesario que intervenga muerte del testador. Porque el testamento con la muerte se confirma;  pues no es válido entre tanto que el testador vive.” Hebreos 9:16-17 

Watchman Nee explica: “Lo que recibimos del pacto es lo mismo que obtenemos del testamento. Sin embargo, en lo que a Dios respecta, estos dos términos son diferentes. En lo que a nuestra relación con Dios se refiere, es un pacto; pero con respecto a nuestra relación con el Señor; es un testamento. El Señor también es el Ejecutor de este testamento. Debemos aclarar que un testamento no entra en vigor sino hasta que el testador muere. Por eso el capítulo nueve hace énfasis en la sangre del pacto. El Señor Jesús llevó la sangre al lugar Santísimo, lo cual nos muestra que el testador murió. Dios sabe que el testador murió y que nosotros también. En la noche que fue traicionado, el Señor Jesús alzó la copa y el pan como señal de que debíamos recordar Su muerte. Pablo nos dice que el propósito de la copa y del pan es declarar la muerte del Señor. Así que podemos declarar que el Señor murió, y que el testamento fue puesto en vigencia.”

Ps Geycer Paredes M.  – Siéntese libre re reproducir nuestro material