2 julio , 2012

7 no de Dios

Por Geycer Paredes

“Dios no es hombre, para que mienta,  Ni hijo de hombre para que se arrepienta.  El dijo, ¿y no hará?  Habló, ¿y no lo ejecutará? He aquí, he recibido orden de bendecir;  El dio bendición, y no podré revocarla. No ha notado iniquidad en Jacob,  Ni ha visto perversidad en Israel.  Jehová su Dios está con él,  Y júbilo de rey en él.”  Números 23:19-21

Hay 7 No:

–         Dios no es hombre

–         Dios no miente

–         Dios no se arrepiente

–         Dios no deja de cumplir sus promesas

–         Dios no maldice

–         Dios no ve iniquidad ni perversidad

–         Dios no te abandona

  1. Dios no es hombre: El dijo: Dios soy, y no hombre (Oseas 11:9) es bueno entender primeramente esto, Él es Dios Todopoderoso y no es un gusano como el hombre, José Smith (el fundador de los mormones) enseñaba que antiguamente Dios era un hombre de otro planeta y evolucionó hasta ser Dios, finalmente ellos también serán dioses cuando mueran y vivirán cada uno en un planeta.

Dios no es hombre, sin embargo, la Biblia muestra muchas cualidades de Dios como la de los hombres, por ejemplo la Biblia dice que Dios tiene pies, tiene manos, tiene ojos, tiene boca, corazón, etc. Esto se conoce como Antropomorfismo “antropos” (hombre), y “morfé” (forma). Es evidente que Dios no tiene forma humana ya que Él es Espíritu (Juan 4:24). La Biblia también atribuye a Dios emociones y sentimientos como la de los humanos a esto se le llama Antropopatismo “antropos” (hombre), y “patos” (afecto o sentimiento). Dios quiso revelarse al hombre, pero el hombre con una mente finita no podrá comprender a un Dios finito, TodoPoderoso, es por ello que Dios utiliza formas humanas para que sean comprendidas por los humanos. Permítanme citar sólo dos ejemplos de Antropomorfismo y Antropopatismo:

  • “Y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro…” Éxodo 33:22-23

Conocí un joven que decía mientras predicaba que Moisés había logrado ver las “nalgas” de Dios. En el contexto del capítulo, Moisés ora pidiendo ver la gloria de Dios manifestada, deseaba tener la seguridad de que él, Aarón y Josué estaban acompañados de la presencia de Dios, y también quería conocer esa presencia por experiencia propia. Por ser nosotros finitos y moralmente imperfectos, no es posible que existamos y veamos a Dios tal cual es. Ver la espalda de Dios significa que sólo podemos mirar por donde ha pasado. Sólo podemos conocerlo por lo que hace y por su manera de actuar. No es posible que comprendamos cómo es Dios verdaderamente excepto por Jesucristo (Juan: 14:9).

  • “Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.” Jonás 3:10 

Cuando la Biblia dice que Dios se arrepiente, en muchos casos está expresando en términos humanos que Dios lamentó profundamente las cosas que acontecieron a los humanos. La actitud de Dios hacia el pecado es de juicio. La actitud de Dios frente a los que se arrepienten es de misericordia. Dios no cambia, son las circunstancias las que cambian. El profesor Emery H. Bancroft lo ilustra por medio de un bote que va contra la corriente y es rechazado por ella, si el bote gira y va con la corriente ella no tiene problema. Así es con las naciones o individuos que van en contra de la corriente de la santidad y el amor de Dios, y Dios los juzga, pero cuando ellos se arrepienten, la misma corriente de santidad y el amor de Dios se convierten en fuente de bendición. La corriente es siempre la misma.

2.       Dios no miente: Es imposible que Dios mienta (Hebreos 6:18); la esencia de Dios es santidad, él es eternamente santo, ninguna mentira puede ser hallado en él porque él es Luz y Verdad y ninguna mentira procede de la verdad (1 Juan 2:21), sin embargo Satanás es llamado el padre de la mentira (Juan 8:44) él indujo a mentir a Ananías (hechos 5:3) Dios aborrece la lengua mentirosa (Proverbios 6:17), si Dios está en contra de la mentira entonces Él no puede mentir.

3.       Dios no se Arrepiente: Decir que Dios se arrepienta de algo es decir que Dios se equivocó y Dios no se equivoca, decir que Dios se arrepiente es ir en contra de la inmutabilidad de Dios porque arrepentirse es cambiar de mente y Dios no puede cambiar, la Biblia habla claramente de la inmutabilidad de Dios (Malaquías 3:6; Salmo 102:26-27; Santiago 1:17)

Su amor es inmutable (1 Corintios 13:8), su amor siempre es “De tal manera” (Juan 3:16). El nunca se arrepentirá de haber enviado a Jesucristo, su amor por ti nunca se enfriará, nunca te encontrarás con la sorpresa de una carta enviada por Dios que te diga “Mi amor por ti fue algo pasajero”. Lo sepas o no, no tendrás días en los cuales vayas a desojar una margarita diciendo -Me ama. -No me ama. Siempre que pienses en el amor de Dios desojaras margaritas de esta manera – Me ama, -Me ama, -Dios me ama.

Saber que Dios no cambia me da la seguridad de mi salvación, imagínate por un momento cómo sería si Dios cambiaría: Dios perdóname, te he fallado….Yo solía perdonar, pero ya no lo hago más….solía amar incondicionalmente pero ahora tengo condiciones……eso nunca va a suceder.

Sin embargo, el que cambia es el hombre, hoy podemos amar a alguien y mañana mirarle con desprecio, hoy tengo menos cabellos que ayer, nosotros cambiamos, el Eterno es siempre el mismo.

 4.       Dios no deja de cumplir sus promesas: Una promesa es un buen deseo de cumplir algo, pero los seres humanos no siempre cumplimos lo que prometemos es por ello que nosotros aprendimos a no hacer promesas a Dios, porque cuando prometes algo a Dios tienes que cumplirlo porque Dios no se complace con los insensatos, mejor es que no prometas a que prometas y no cumplas (Eclesiastes 5: 4-5) ¿Pero qué sucede con Dios cuando él promete? cuando Dios promete algo, hace más que expresar un simple deseo. ¡El está empeñando Su palabra con nosotros y eso es absolutamente confiable! Dios cumple sus promesas, Dios prometió darle un hijo a Abram y Sarai y al tiempo señalado Dios lo hizo (Génesis 21:2) cumplió sus promesas para con Israel (Josué 21:45), cumplió su promesa para con nosotros el darnos la vida eterna (1 Juan 2:25) Todo lo que Dios prometió en su Palabra él lo va a cumplir, el prometió sernos fiel así nosotros seamos infieles (2 Timoteo 2:13), el prometió estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mateo 28:20) Dios es fiel a sus promesas, créalo ¿no es esto hermoso?

En cierta ocasión una mujer me dijo que Dios no cumplió su promesa en ella, ella estaba deleitándose en Dios y orando por un hombre en su vida, pero los años pasaron y tal parece que a ella se le fue el auto, el príncipe nunca llegó menos el sapo, sin embargo ella estuvo siempre rodeada de galanes pero ella los rechazaba, ella quería un gringo, pero ella aun no estaba en la iglesia misionera Mayor Gracia. Esto me hace recordar la historia de un hombre que se subió al techo de su casa cuando su pueblo sufrió una inundación, pasó un hombre en un bote y le dijo: Amigo sube, él contestó, no porque Dios prometió ayudarme, pasaron dos más ofreciendo la misma ayuda a lo que él se negaba, finalmente se ahogó y murió y en el cielo le preguntó al Señor porqué no le ayudó y el Señor le dijo: te envié 3 botes y no quisiste salvarte.

5.       Dios no maldice: Dios no puede maldecir a sus hijos, al contrario el bendice, él desea bendecirnos siempre (Mateo 7:11) A algunos predicadores les encanta hablar de un Dios que maldice, que condena al pecador y los enviará al infierno, ¿por qué mejor no hablarles de las bendiciones y del amor que hay en Cristo Jesús?

6.       Dios no ve iniquidad ni perversidad: Tres cosas, primero, Dios no puede habitar con el pecado, él es santo en toda su esencia (Isaías 6:3; Apocalipsis 4:8),  eso es lo que separó al hombre de Dios el día que desobedeció, el hombre se volvió enemigo de Dios, apartado completamente de Él por culpa del pecado (Romanos 3:23). En segundo lugar, Dios cargó la iniquidad del hombre sobre su propio Hijo (1 Pedro 2:24), es por eso que sólo por medio de Jesucristo podemos tener comunión con el Padre (Juan 14:7,9), la tercera cosa es que ahora usted es un hijo de Dios (Juan 1:12), es una nueva criatura (2 Corintios 5:17), lavado por la sangre de Jesús (1 Juan 1:7), sentado en lugares celestiales (Efesios 2:6), Dios ya no ve iniquidad ni perversidad en ti (Hebreos 10:17), ante sus ojos eres santo, limpio y puro (Efesios 1:4), Dios cogió todas tus iniquidades y lo lanzó al fondo del mar para nunca más acordarse de ellos (Miqueas 7:19).

7.   Dios no te abandona: No te preocupes por el día de mañana, cada día tiene su propio afán (Mateo 6:34), Dios no te va a abandonar, si tu marido te deja Dios será tu marido (Isaías 54:5), si tus padres te dejan Dios será tu Padre (Salmo 27:10), Él no te abandonará porque Él prometió estar contigo siempre (Mateo 28:20).