Leído 20 Veces 25 enero , 2021

Mateo

Por Geycer Paredes

Mateo era un judío que los romanos habían empleado como cobrador de impuestos de la zona. Cobraba impuestos de los ciudadanos como también de los mercaderes que pasaban por el pueblo. Los cobradores de impuestos deducían una comisión de lo cobrado, pero la mayoría cobraban de más y se enriquecían. Por esta razón los judíos los odiaban. Tenían reputación de estafadores y de apoyar a los romanos.

Cuando Jesús llamó a Mateo para que fuera uno de sus discípulos, Mateo lo siguió de inmediato, dejando una carrera lucrativa. Si Dios lo llama a usted para seguirle u obedecerle, ¿lo hace con el mismo desprendimiento de Mateo? Algunas veces, la decisión de seguir a Cristo requiere cierta elección dificultosa o dolorosa. Como Mateo, debemos dejar atrás las cosas que podrían apartarnos de seguir a Cristo.

Más que cualquier otro discípulo, Mateo tenía una idea clara de cuánto costaría seguir a Jesús, aun así, no dudó ni por un momento. Cuando abandonó su puesto de recaudador de impuestos, se quedó desempleado. Para algunos de los demás discípulos, siempre estaba la pesca a la cual podían regresar, pero para Mateo no había punto de regreso.

Dos cambios acontecieron en Mateo cuando decidió seguir a Jesús. Primero, Jesús le dio una nueva vida. No solo pertenecía a un nuevo grupo, sino que pertenecía al Hijo de Dios. No solo aceptaba un estilo de vida diferente, ahora él mismo era acepto. Para un recaudador de impuestos despreciado este cambio habrá sido maravilloso. Segundo, Jesús le dio a Mateo un nuevo propósito para sus habilidades. Cuando siguió a Jesús, el único instrumento de su antiguo trabajo que llevó consigo fue la pluma. Desde el principio Dios lo capacitó como un compilador de datos. A la larga, el llamado de Jesús le permitió poner a trabajar sus habilidades al máximo. Mateo era un observador agudo y, sin dudas, puso por escrito todo lo que sucedía a su alrededor. El resultado fue el Evangelio que lleva su nombre.

La experiencia de Mateo señala que cada uno de nosotros, desde el principio, es una de las obras de Dios en progreso. Gran parte de lo que Dios tiene para nosotros lo entrega mucho antes de que seamos capaces de darnos cuenta. Nos ha confiado destrezas y habilidades antes de tiempo. A cada uno nos ha capacitado para ser su siervo. Cuando le confiamos lo que El nos ha otorgado, iniciamos una vida de verdadera aventura. Mateo nunca se hubiera imaginado que Dios utilizaría las mismas destrezas que perfeccionó como recaudador de impuestos para guardar y redactar informes de la historia más grande jamás vivida. Y el propósito de Dios no es menos significativo para cada uno de nosotros. ¿Ha reconocido a Jesús diciéndole “Sígueme”? ¿Cuál ha sido su respuesta?