22 junio , 2012

SATANAS

Por Luis Claros

Satanás fue creado originalmente como el ser más elevado entre las criaturas morales de Dios, aunque hay un abismo de diferencia inmensurable entre este príncipe de los seres creados por el Señor y las tres Personas de la Deidad, las cuales no fueron creadas y existen en sí mismas para siempre.

Satanás aparece en la Escritura como el jefe reconocido de los ángeles caídos. Fue originalmente, según parece, uno de los más poderosos príncipes del mundo angelical, y se convirtió en guía de los que se revelaron y cayeron de la comunión con Dios. El nombre “Satanás” lo señala como “el adversario”, no principalmente del hombre, sino de Dios.

Atacó a Adán como la corona de la obra de Dios, opera destrucción y por eso se le llama Apolión (el destructor) y asalta a Jesús cuando éste inicia la obra de restauración. Después de la entrada del pecado en el mundo él se hace Diablo (el acusador), porque acusa continuamente al pueblo de Dios, Apoc. 12: 10. Se le presenta en la Escritura como el originador del pecado, Gen 3: 1, 4; Jn. 8: 44; II Cor. 11: 3; I Jn. 3: 8; Apoc. 12: 9; 20: 2, 10, y aparece como jefe reconocido de los caídos, Mat. 25: 41; 9: 34; Ef. 2: 2. Sigue siendo jefe de los ejércitos angelicales que arrastró con él en su caída, y los emplea en hacer resistencia desesperada contra Cristo y su reino. Repetidamente también se le llama “el príncipe de este” (no, “del”) mundo, Jn. 12: 31; 14: 30; 16: 11, y aun el dios de este mundo”, II Cor. 4: 4. Esto no significa que él tenga el control del mundo puesto que Dios lo tiene, y El ha entregado toda autoridad a Cristo; pero esto sirve para dar idea de que Satanás tiene el control de este mundo malo, el mundo que, éticamente, está muy separado de Dios. Esto se indica claramente en Ef. 2: 2, en donde se le llama “el príncipe de los poderes del aire, del espíritu que obra en los hijos de desobediencia”. Es supe humano, pero no divino; tiene grande poder, pero no es omnipotente; ejerce influencia en grande a la vez que en restringida escala, Mat. 12: 29; Apoc. 20: 2, y está destinado a ser arrojado en el abismo.

 

EVIDENCIA DE LA PERSONALIDAD

1. LOS RASGOS DE LA PERSONALIDAD

Como los ángeles, de Satanás también se dice que posee los rasgos de la personalidad. El demuestra inteligencia (2 Corintios 11:3); exhibe emociones (Apocalipsis 12:17, ira; Lucas 22:31, deseo); el demuestra que tiene una voluntad (Isaías 14:12–14; 2 Timoteo 2:26).

 

Satanás fue creado como una persona.

En Colosenses 1: 16 se declara que la creación se llevó a cabo por Cristo y que «todas las cosas que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades», todo fue creado por El y para El. El tiempo de la creación de los ángeles no es revelado más allá del hecho de que este evento precedió probablemente a la creación de todas las cosas materiales y que a su vez fue precedido el mismo por la existencia eterna de Dios, de la cual se da testimonio en Juan 1:1-2.

Entre todas las huestes celestiales sólo hay un ser cuya creación se menciona en particular: Satanás. Esto indica la supremacía de la que él disfruta respecto a todas las criaturas invisibles de Dios.

En Ezequiel 28:11-19 leemos la lamentación que se dirige al «Rey de Tiro»; pero si bien es cierto que este pasaje podía tener una aplicación inmediata y parcial al rey de esa ciudad, es evidente también que las palabras del profeta tienen en vista al ser que es supremo entre todas las criaturas de Dios, pues del personaje aquí mencionado se dice que «está lleno de sabiduría, y acabado en hermosura»; que había estado «en Edén, en el huerto de Dios» (probablemente el primitivo Edén de la creación original de Dios, y no el Edén de Génesis 3); que fue creado según el plan divino y ungido como el querubín sobre el monte santo, el cual, de acuerdo al simbolismo bíblico, representa el trono o el centro donde Dios ejerce su poder en el gobierno de todas las cosas. Esta descripción, que no podría corresponder a la persona y experiencia de ninguno de los reyes de Tiro, es posible aplicaría solamente a Satanás, tal como él era antes de su pecado y de su correspondiente caída del lugar que había ocupado.

Satanás desempeña todas, todas las funciones de una persona.

De las muchas porciones bíblicas que ponen de relieve la personalidad de Satanás pueden notarse las siguientes:

a) Isaías 14: 12-17. Contemplando a Satanás como si estuviera ya terminada su carrera y como si hubiera sido ya definitivamente juzgado en el fin de los tiempos, el profeta le da el título de «Lucero, hijo de la mañana», y lo trata como a un ser que ha caído de su estado original y de su primitiva gloria. El que «debilitaba a las naciones» (v. 12) es también culpable de haber opuesto su propia voluntad a la de Dios en cinco particulares aquí revelados; y tanto en este pasaje como en Ezequiel 28:15 se dice que el pecado de Satanás fue un propósito secreto que estaba escondido en lo profundo de su corazón, pero que Dios lo descubrió y lo reveló (cf. 1 Ti. 3:6).

b) Génesis 3:1-15. Es por los eventos narrados en este pasaje que Satanás recibió el título de «Serpiente», ya que fue por medio de la serpiente que él se manifestó a Adán y Eva. Cada palabra por él pronunciada y cada designio que él revela en esta historia de la caída de nuestros primeros padres es una evidencia de la personalidad de Satanás (cf. 2 Co. 11:3, 13-15; Ap. 12:9; 20:2).

c) Job 1:6-12; 2:1-13. Una revelación peculiar de estos pasajes es que Satanás tiene acceso a Dios (cf. Lc. 22:31; Ap. 12:10) tanto como a los hombres (Ef. 6:10-12; 1 P. 5:8), y que él manifiesta todas las características de una verdadera personalidad.

d) Lucas 4:1-13. La personalidad de Satanás se revela también cuando se enfrenta en el desierto con el Hijo de Dios, quien es el postrer Adán. El que había ambicionado ser «semejante al Altísimo» (Is. 14:14) y que había recomendado este mismo propósito al primer hombre (Gn. 3:5), está ahora ofreciendo todas sus posesiones terrenales a Cristo, con la condición de que El se postre a adorarlo. La autoridad y el poder que Cristo rechaza en esta ocasión serán recibidos y ejercidos en el futuro por el personaje que las Escrituras denominan el Hombre de Pecado (2 Ts. 2:8-10; 1 Jn. 4:3).

e) Efesios 6:10-12. La táctica de Satanás y su lucha contra los hijos de Dios se presentan en este pasaje como una prueba positiva de la personalidad de tan poderoso enemigo. Las Escrituras no dicen que Satanás esté guerreando contra los hombres no regenerados; ellos le pertenecen y, por lo tanto, están bajo su autoridad (Jn. 8:44; Ef. 2:2; 1 Jn. 5:19)

2. LOS PRONOMBRES DE LA PERSONALIDAD

Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento se refieren a Satanás como una persona (Job 1; Mateo 4:1–12). Note que la información en este segundo pasaje (la tentación de Cristo) tuvo que venir del Señor; así El, por usar pronombres personales, atribuye personalidad a Satanás.

3. LA RESPONSABILIDAD MORAL DE LA PERSONALIDAD

Si Satanás fuese meramente una personificación que los humanos han inventado para expresar sus ideas del mal, entonces dicha personificación difícilmente pudiera considerarse moralmente responsable por el Señor (Mateo 25:41), y este pasaje nos recuerda que el negar la realidad de Satanás requiere negar también la veracidad de las palabras de Cristo.

 

 

SU NATURALEZA

 A. El es una criatura

Si entendemos que Ezequiel 28:11–19 se refiere a Satanás (de lo cual se tratará más adelante), ese pasaje claramente declara que Satanás fue creado (v. 15). Esto significa que él no posee atributos de los que le pertenecen solamente a Dios, como la omnipresencia, la omnipotencia, y la omnisciencia. Aunque es un ser poderoso, tiene limitaciones de criatura. Y como criatura tiene que darle cuentas a su Creador.

B. El es un ser espiritual

Satanás pertenece a una orden de ángeles llamados querubines (Ezequiel 28:14). Aparentemente el fue el ángel creado de más alta posición (v. 12). Evidentemente esta es la razón por la que Miguel el arcángel no se atrevió a proferir juicio de maldición contra Satanás cuando contendía con él acerca del cuerpo de Moisés (Judas 9). Satanás se pudiera llamar el arcángel de todos los ángeles malignos. Aun en su estado presente, él retiene una gran medida de poder (aunque bajo el permiso de Dios). De modo que a él se le designa como el dios de este siglo y el príncipe de la potestad del aire (2 Corintios 4:4; Efesios 2:2).

 

SUS NOMBRES

 

La cantidad y variedad de nombres dados a Satanás confirman aun más la realidad de su existencia.

– Satanás (usado unas cincuenta y dos veces) del hebreo, satán, significa adversario u oponente (Zacarías 3:1; Mateo 4:10; Apocalipsis 12:9; 20:2).

– Diablo (usado cerca de treinta y cinco veces) del griego, diabolos, significa calumniador (Mateo 4:1; Efesios 4:27; Apocalipsis 12:9; 20:2).

– Juan lo llama el maligno (Juan 17:15; 1 Juan 5:18–19). Su carácter maligno, indicado en su título, impregna el mundo entero que está bajo su control. Pero el creyente no puede fundamentalmente ser poseído por Satanás.

– Una serpiente fue la primera forma en la cual Satanás apareció a la humanidad (Génesis 3:1). Esta caracterización también se queda con Satanás en el Nuevo Testamento (2 Corintios 11:3; Apocalipsis 12:9) e indica su malicia y astucia.

– A Satanás también se le representa como un dragón rojo (vv. 3, 7, 9). Esto enfatiza su naturaleza feroz, especialmente en el conflicto. Note que el dragón tiene una cola; así que las caricaturas que de él se hacen no están muy lejos de la realidad.

Una ilustración: un estudiante mayor, cuando otro estudiante más joven le pregunta qué clase de maestro es fulano, pudiera responder, “¡Oh, es una fiera!” El significado está claro: el maestro es difícil de tratar. Satanás es un dragón. El significado está claro: es feroz en sus ataques contra los creyentes.

– Una de las actividades de Satanás es ser el acusador de los hermanos (v. 10). El lleva esto a cabo sin cesar, día y noche. ¿De qué nos acusa? De los pecados que cometemos. Y, por supuesto, tiene un caso que nadie puede impugnar, porque los creyentes sí pecan, y cualquier pecado pudiera revocar nuestra salvación. Sin embargo, nuestro Señor, nuestro Abogado, nos defiende sobre la única base de que todos nuestros pecados fueron pagados por Su muerte (1 Juan 2:1–2). Algunos, probablemente sin darse cuenta, distinguen entre los pecados que pudieran deshacer nuestra salvación y aquellos que no lo harían—pecados “pequeños”—. Pero cualquier pecado tiene la habilidad de hacernos perder la salvación si no fuese por la constante intercesión de nuestro Señor, la cual frustra las acusaciones de nuestro adversario, Satanás.

H.A. Ironside. Un maestro de la Biblia, El siempre se dirigía a sus estudiantes llamándolos “caballeros jóvenes”. Cuando él llegaba a este versículo inevitablemente decía: “Caballeros jóvenes, Satanás es el acusador de los hermanos. Dejémosle esta obra fea a él”.

– Satanás también es el tentador (Mateo 4:3; 1 Tesalonicenses 3:5). Esta ha sido su obra desde su primer encuentro con seres humanos (Génesis 3:1). La tentación que presentó a Eva abarcaba el aceptar el plan falso que él ofreció, el cual no incluía la restricción de no comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. La tentación presentada a Cristo fue el tener la gloria que Le correspondía sin el sufrimiento de la Cruz. El tentó a Ananías a mentir por no revelar la cantidad completa de dinero que adquirió por la venta de su tierra (Hechos 5:3). El tienta a los creyentes con inmoralidad (1 Corintios 7:5).

– La posición de Satanás se ve en varios títulos que se le dan. El es el “príncipe de este mundo” (Juan 12:31). El es el “dios de este siglo” (2 Corintios 4:4). El es el príncipe de la potestad del aire” (Efesios 2:2), y “el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia” (v. 2). El también engaña al mundo entero (Apocalipsis 12:9; 20:3). El reside en el aire (equivalente a las “regiones celestiales” en Efesios 6:12) y gobierna este cosmos al igual que este siglo. El cosmos es ese sistema organizado de cosas en las cuales la humanidad vive y se mueve y que se opone a Dios por eliminarlo y falsificarlo.

– El siglo (del cual Satanás es dios) significa “toda esa masa flotante de pensamientos, opiniones, máximas, especulaciones, esperanzas, impulsos, metas, aspiraciones, en cualquier tiempo corriente en el mundo, lo cual puede que sea imposible asir y definir precisamente, pero que constituye un poder muy real y efectivo, siendo la atmósfera moral, o inmoral, que a cada momento de nuestras vidas inhalamos, inevitable de exhalar —todo esto está incluido en el aion, lo cual es … el espíritu sutil informador del cosmos, o mundo de hombres que están viviendo en enemistad con Dios” (R.C. Trench, Synonyms of the New Testament [London: Kegan Paul, 1886], p. 218). Esa clase de domínio sobre el mundo y la atmósfera, en los cuales vivimos, es pasmoso y temible. Afortunadamente, mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo (1 Juan 4:4).

– El nombre Beelzebú designa a Satanás como jefe de los demonios (Lucas 11:15). Cuando los enemigos de Jesús alegaron que El estaba poseído por Beelzebú, ellos se hicieron culpables de la peor clase de blasfemia.

– Pablo usa Belial como nombre para Satanás en 2 Corintios 6:15. La palabra significa despreciabilidad o malicia y describe en forma apropiada el carácter de Satanás.

– Los varios nombres y designaciones para Satanás no sólo afirman la realidad de su existencia, sino que también revelan su carácter polifacético y los varios aspectos de su obra. Un nombre muchas veces revela algo del trasfondo de una persona (“Chino”), o su apariencia (“Flaco”), o características (“Benigno”) o sus actividades (“Capitán”). Así ocurre con Satanás: su trasfondo (adversario, acusador, tentador), apariencia (dragón, serpiente), características (mentiroso, homicida, gobernante), y actividades (acusador, tentador). El es una criatura poderosa, inteligente, lista, y nunca debemos olvidar o subestimar la realidad de nuestro enemigo.

 

EL PODER DE SATANAS

 

Aunque Satanás se encuentra moralmente caído y ya fue juzgado en la cruz (Jn. 12:31; 16:11; Col. 2:15), él mantiene todavía su elevada posición y no ha perdido sino un poco de su poder, el cual, tanto en relación con su persona como con la autoridad que él ejerce, es revelado por las Escrituras de la manera que señalamos a continuación:

 

1. Su poder personal no puede ser del todo estimado.

De acuerdo a su propia declaración, que por cierto Cristo no negó, él tiene poder sobre los reinos de este mundo, los cuales, habiendo sido entregados a él, puede darlos según los dictados de su propia voluntad (Lc. 4:6). Se dice que Satanás tenía el poder de la muerte (He. 2:14), pero que este poder ha sido ya entregado a Cristo (Ap. 1:18). Satanás tenía el poder sobre la enfermedad, como en el caso de Job (Job 2:7), y pudo zarandear a Pedro como a trigo (Lc. 22:31; 1 Co. 5:5). La Biblia también revela que Satanás debilitaba a las gentes, hacía temblar la tierra, trastornaba los reinos, puso el mundo como un desierto, asoló las ciudades y a sus presas nunca abrió la cárcel (Is. 14:12-17). Contra el poder de Satanás ni aun el arcángel Miguel se atrevió a usar juicio de maldición (Jud. 9); pero hay victoria para el Hijo de Dios por medio del poder del Espíritu y de la sangre de Cristo Jesús (Ef. 6: 10-12; 1 Jn. 4:4; Ap. 12:11). Satanás ejerce su autoridad y poder solamente dentro de la voluntad permisiva de Dios.

 2. Satanás es ayudado por demonios.

El poder de Satanás aumenta por la innumerable hueste de demonios, quienes hacen su voluntad y le sirven. Aunque él no es omnipresente, omnipotente u omnisciente, él tiene contacto por todo el mundo a través de los espíritus malignos.

Los demonios juegan un papel muy importante en el control de Satanás sobre la tierra y hacen que su poder esté presente por todas partes (Mr. 5:9). Son capaces de morar y controlar tanto animales como hombres (Mr. 5:2-5, 11-13) y aparentemente desean estar en cuerpos físicos (Mt. 12:43-44; Mr.5:10-12).

A veces los demonios solamente tienen influencia sobre los hombres, y en otros casos los poseen de manera que sus cuerpos físicos y también su lenguaje está controlado por demonios (Mt. 4:24; 8:16,28,33; 9:32; 12:22; Mr. 1:32; 5:15-16, 18; Lc. 8:36; Hch. 8:7; 16:16).

Al igual que Satanás, son totalmente malvados y maliciosos y afectan de esa manera a aquellos a quienes ellos controlan (Mt. 8:28; 10:1; Mr. 1:23; 5:3-5; 9:17-26; Lc. 6:18; 9:39-42). En numerosos casos muestran que saben que Jesucristo es Dios (Mt. 8:28-32; Mr. 1:23-24; Hch. 19:15; Stg. 2:19).

De la misma manera que Satanás, los demonios están completamente enterados de que están destinados al castigo eterno (Mt. 8:29; Lc. 8:31). Son capaces de traer desórdenes físicos (Mt. 12:22; 17:15-18; Lc. 13:16), así como enfermedad mental (Mr. 5:2-13). Si bien algunos desórdenes mentales pueden deberse a causas físicas, no hay duda de que algunas formas de enfermedad mental son debidas a un control demoníaco. La influencia demoníaca puede guiar a una falsa religión, al asceticismo y a la incredulidad (1 Ti. 4:1-3).

El hecho de la influencia de demonios en los cristianos es evidente (Ef. 6:12; 1 Ti. 4:1-3). Parece haber una diferencia entre el poder y la influencia de demonios sobre la gente no salva y aquellos que son nacidos de nuevo, debido al hecho de que el Espíritu Santo mora en el cristiano. Mientras que los demonios pueden tomar posesión de una persona no salva y pueden oprimir a una persona salva, hay una diferencia en la duración y en el poder de la influencia demoníaca sobre aquellos que han nacido de nuevo. La obra de Satanás como un todo sería imposible si no fuera por los innumerables demonios que llevan a cabo sus deseos, y continuamente se entabla una lucha de tremendas proporciones entre los santos ángeles y los demonios.

 

Fuentes:

– Basic Theology,  Charles C. Ryrie, Copyright, Editorial Unilit, Miami, Fl. U.S.A. © 1993 All right reserved.

– Louis Berkhof,  Systematic Theology.

-Teología Sistemática Vol.1, Lewis Sperry Chafer, Editorial Clie