27 julio , 2010

Proceso Histórico de la Biblia

Por Geycer Paredes

El nombre que más se usa para designar a la Palabra de Dios es el de Biblia. La Biblia no vendría hacer un solo libro, sino más bien un compendio de libros.

La palabra “Biblia” deriva del vocablo griego Bí – bli – a, que es plural de la palabra Biblión, que significa “Los libros” o “Los Libritos”. La procedencia del vocablo griego Biblia deriva posiblemente de Biblos, este era un importante puerto comercial del Mediterráneo Oriental donde se compraban papiros y otros materiales necesarios para escribir.

En el siglo primero se escribía sobre papiros. El papiro se obtenía de la planta del mismo nombre.  En el interior del tallo de la planta existen unos largos filamentos a partir de los cuales se elaboraban los  papiros utilizados para la escritura. En la antigüedad los rollos de papiro constituían el vehículo más importante  para la transmisión y conservación del conocimiento humano. La nación que ha conservado mayor número de papiros es Egipto. Ello se debe a que el papiro sólo resiste largo tiempo en climas muy calientes y secos.

Sólo siglos después (en el siglo IV)  comenzará a utilizarse el pergamino, formado por piel de animales, las cuales, convenientemente tratadas, se reducían a hojas finas y lisas.

En un primer momento los papiros se utilizaban en el llamado formato “rollo”. Sólo se escribía  por una cara y para leer había que desenrollarlo hasta el lugar deseado. Los judíos tenían la Torá escrita en rollos. Un rollo de fax se parece mucho a un rollo antiguo

Ya en la segunda mitad del siglo I los cristianos comienzan a utilizar el formato códice, que es como los libros actuales. Se escribe por las dos caras, encuadernando los papiros como los actuales libros. Las ventajas prácticas del formato códice eran evidentes: se ahorraba papiro, puesto que se escribía en ambas caras de las hojas; tenía un formato compacto y a menudo cabía en un bolsillo; era fácil de manejar y podía hojearse de prisa buscando una referencia; era fácil de guardar y también de ocultar en épocas de persecuciones. En concreto, y para los cuatro Evangelios y los Hechos se necesitaba un sólo códice, en lugar de cinco rollos, con lo que resultaba más fácil enviar los textos cristianos por todo el imperio.