Leído 64 Veces 2 octubre , 2022

La Importancia del Contexto

Por Geycer Paredes

📌“De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.  Otra vez os digo, que, si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” Mateo 18:20

Estos versículos han dado origen a tres doctrinas erróneas que muchas congregaciones enseñan y son a saber:

  1. Podemos atar y desatar cualquier cosa, se atan demonios, se atan enfermedades, se ata la pobreza, se desata riquezas, salud, etc.
  2. Podemos ponernos de acuerdo con nuestro hermano para orar por una necesidad específica.
  3. Si dos o tres personas están congregados en la iglesia allí Jesús está en medio de ellos.

Para empezar debemos aclarar que las reglas de la hermenéutica en cuanto al contexto dicen que debemos tomar las palabras en el sentido que indica el contexto. La palabra «contexto» (en latín «con» significa junto y «textus» quiere decir tejido) denota algo que está tejido junto y, cuando se la aplica a un documento escrito, se entiende por ella la conexión de pensamiento que existe entre sus diferentes partes para hacer de ella un todo coherente. A esto algunos dan el nombre de conexión.

El contexto inmediato es aquello que dice el escrito inmediatamente anterior o inmediatamente después del pasaje abordado, por ello, para poder entender estos textos difíciles de interpretar debemos ver el contexto inmediato del capítulo.

Bien, ahora que ya aclaramos la regla del contexto inmediato veamos el capítulo 18, el tema de esta sección ha sido llamado “el discurso sobre la grandeza y el perdón”.

Si prestas atención a los versículos desde el 1 hasta el 14, el tema de esta sección es el creyente como un niño.

El versículo 15 empieza con la palabra “por tanto”, esto quiere decir que es la conclusión de lo que Jesús estaba hablando en los versos anteriores; es decir, la ordenanza acerca de la disciplina de la Iglesia en los vv.15-17 debe ser leída a la luz de la parábola de la oveja perdida en los vv.12-14. La meta de este proceso es la restauración. Es exitosa, si “has ganado a tu hermano”. El paso número uno debería ser tratado en privado entre las dos partes. Si persiste en su error hay que pasar al segundo paso: “toma aún contigo a uno o dos”, para cumplir el principio de Deuteronomio 19:15 (cf. Deuteronomio 17:6, Deuteronomio 17:7). Si todavía se resiste a arrepentirse, el tercer paso requiere que el asunto sea notificado a toda la asamblea, para que juntos puedan buscar amorosamente la reconciliación del hermano pecador. Pero si este paso llegara a fallar, el cuarto paso requiere que el ofensor sea considerado por la iglesia como “gentil y publicano”, el significado más evidente de esta expresión es que debería ser considerado como fuera de la esfera de la iglesia. Aunque puede que sea un verdadero creyente, no está viviendo como tal y no debería ser tratado como uno. Aunque siga perteneciendo a la iglesia universal, debería ser privado de los privilegios de la iglesia local. Una disciplina así es una acción grave;

El versículo 18 está vinculado con lo que se ha precedido (vv.15-17). Si aplicamos un paralelo a Mateo 16:19 vemos que el verso más que nada se refiere a autoridad, es decir, permitir o denegar. Cuando una asamblea, en oración y obediencia a la Palabra, liga una acción disciplinaria sobre una persona, esta acción queda admitida en el cielo. Cuando la persona disciplinada se ha arrepentido y ha confesado su pecado, y la asamblea la restaura a la comunión, esta acción de desatar queda también ratificada por Dios.

“El atar y desatar genéricamente = ejercer juicio sobre la conducta; aquí específicamente = tratar el pecado como perdonable o el revés”. (Bruce)

“Cada iglesia tiene las llaves de su propia puerta. Cuando esas llaves son usadas correctamente por la asamblea de abajo, el acto es ratificado arriba”. (Spurgeon)

Es observable que estas frases, de atar y desatar, no ocurren en ningún lugar del Nuevo Testamento sino en Mateo, quien se supone que escribió su Evangelio primero en hebreo, de donde fue traducido al griego, y luego la fuerza y el uso de la expresión aparecerá mejor. (Miscell del Dr. Wotton. Discursos, vol. I. pags. 309, c., C.)

«Las frases para atar y desatar eran judías, y las más frecuentes en sus escritores. Solo pertenecía a los maestros entre los judíos atar y desatar. Cuando los judíos apartaban a alguien para que fuera predicador, usaban estas palabras: ‘Tómese la libertad de enseñar lo que está OBLIGADO y LO SUJETO’ «. (Prefacio de Strype a los Restos póstumos del Dr. Lightfoot, p. 38.)

El versículo 19 empieza diciendo: Otra vez os digo; es decir; Nuevamente les digo que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo… – Esta frase está conectado con los versos anteriores. La conexión es esta: el hombre obstinado debe ser excluido de la iglesia, Mateo 18:17. El cuidado de la iglesia, el poder de admitir o excluir miembros, de organizarla y establecerla, está comprometida con ustedes, los apóstoles, Mateo 18:18. Sin embargo, no es necesario que el todo otorgue validez a la transacción. Cuando dos de ustedes estén de acuerdo, o tengan la misma mente, sentimientos y opinión, sobre la organización de los asuntos en la iglesia, o sobre las cosas deseadas para su bienestar, y le pedirán a Dios, se hará por ellos. No puede aplicarse con propiedad a las oraciones ordinarias de los creyentes. Se les hacen otras promesas, y es cierto que la oración de fe será respondida, pero esa no es la verdad que se enseña aquí (Albert Barnes).

En el griego antiguo, estar de acuerdo es literalmente “sinfonizar”. Jesús enseña que esta frase significa estar armonizados como una gran orquesta. “Es una metáfora tomada de una serie de instrumentos musicales colocados en el mismo tono, y tocando la misma melodía”. (Clarke). Es un acuerdo perfecto, una sola idea.

Versículo 20 dice: Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre… – Esta es una afirmación general hecha para apoyar la promesa particular hecha en el verso19 a sus apóstoles. Afirma que dondequiera que dos o tres se ensamblan juntos en su nombre, Él está en medio de ellos (Albert Barnes). Aquí, Cristo promete estar presente en medio incluso de un pequeño grupo, “dos o tres” reunidos en su nombre para el propósito de la disciplina (MacArthur).

El versículo 20 debería ser interpretado a la luz de su contexto. No se refiere primariamente a la composición de una iglesia del NT en su forma más sencilla, ni a una reunión general de oración, sino a una reunión en la que la iglesia busca la reconciliación de dos cristianos separados por algún pecado. Se puede aplicar legítimamente a todas las reuniones de cristianos en las que el centro es Cristo, pero lo que está aquí a la vista es un tipo específico de reunión. Reunirse «en Su nombre» significa por Su autoridad, en reconocimiento de todo lo que Él es, y en obediencia a Su Palabra (William MacDonald).

Para concluir el tema de este capítulo 18 nunca dice que debemos atar demonios, atar enfermedades o cosas así, tampoco vemos a ninguno de los apóstoles desatando bendiciones de lo alto, sanidad, etc, tampoco vemos un modelo de oración efectiva ni mucho menos vemos una promesa a una iglesia pequeña.