27 septiembre , 2010

El Saludo entre los Judíos

Por Geycer Paredes

“No llevéis bolsa,  ni alforja,  ni calzado;  y a nadie saludéis por el camino.” Lucas 10:4

Esta es la ocasión cuando el Señor envió a los setenta a anunciar el evangelio, les dio algunas instrucciones para su viaje, pero lo que sorprende y extraña es la orden final del texto, ¿cómo es posible que el Señor haya requerido algo aparentemente antisocial en la obra de anunciar el mensaje de Dios.?

Las costumbres usadas entre los judíos nos explican detalles como estos. Los saludos de aquellos tiempos eran muy largos. Al encontrarse en el camino los judíos se  saludaban con un lento Shalom (paz), doblegándose desde la cintura hacia el lado derecho. Luego lo repetían hacia el lado izquierdo. Seguía, entonces, una plática amistosa sobre los asuntos del día; y al separarse, se saludaban como al principio. Los saludos solían durar media hora o más.

Será fácil entender que esta costumbre podría hacerle al mensajero del evangelio perder mucho tiempo, especialmente si encontraba a varios amigos por el camino. Esta instrucción que prohíbe el saludo, realmente indica que el evangelista no debiera demorarse llevando tan importante mensaje.

Un ejemplo de esta situación se encuentra en la historia de Israel. Eliseo había enviado su ayudante a la casa de la viuda para poner su bordón sobre la cara del niño que había muerto (2 Reyes 4:29). No debía saludar a nadie, ni contestar si otro le saludaba; el asunto que lo llevaba requería mucha prisa.