El Ojo de la Aguja

En nuestra mente, ligar estos elementos termina dándonos una conclusión nada favorable acerca de acceder a la riqueza. Ya que si lo dijo Jesús debe ser cierto. Y muchas personas se han negado a la prosperidad y abundancia que por derecho divino les corresponde en pos de entrar al reino de los cielos.

¿Jesús se equivocó? No, su mensaje, si lo analizamos con cuidado es muy claro. En realidad la equivocación proviene de la interpretación de la frase sacada de su contexto original.

En aquellos tiempos, las ciudades estaban amuralladas, permitiendo la entrada de los mercaderes viajeros hasta cierta hora, luego de esa hora se cerraba la puerta principal que era muy ancha y alta. Dichos viajeros transportaban sus mercancías en camello. El camello es un animal testarudo, alto y de muy mal caracter.

Si el mercader llegaba después de la hora en que la ciudad había cerrado su puerta, aún tenía la forma de entrar para evitar ser asaltado y era por medio de unas pequeñas puertas laterales llamadas agujas, pero para hacer pasar a su camello através de la aguja, necesitaba descargarlo y que el camello se hincara para atravezar la puerta, lo cual no era una tarea sencilla dada la naturaleza de este animal.

La forma que tenemos de entrar al reino de los cielos es sin llevar carga y con humildad, lo que es representado por el camello. Entonces vemos con mas claridad que la riqueza no se nos ha negado ni es mala o negativa, ya que en otra parte el mismo Jesús nos dice: “Yo he venido a que tengan vida y la tengan en abundancia”.

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