¿Cuál es la letra que mata?

Hace algunos años, un matrimonio se me acercó y me hizo un comentario bastante subjetivo y negativo sobre la preparación teológica. Por mucho tiempo se mostraron muy receptivos, pero todo cambió tras escucharme hablar sobre la gran importancia de estudiar las Escrituras.

Según ellos, la iglesia no necesitaba de maestros ni estudios bíblicos. El problema patente es que en su escaso conocimiento, habían separado al Espíritu Santo del estudio de las Escrituras.

Les respondí que una de las funciones del Espíritu Santo es precisamente guiarnos a toda verdad y justicia por medio de las Escrituras. También les dije que la maestría bíblica es un ministerio que está vigente (Efesios 4:11) y que es muy útil en la iglesia de Cristo. Rápidamente acudieron al famoso argumento de que la letra mata, dándome a entender que estudiar las Escrituras nos mata en términos espirituales o nos hace insensibles al Espíritu Santo.

Recuerdo también otra experiencia, donde en un seminario hablé sobre la exégesis (explicacion correcta) Cuando terminé de hablar, se me acercó un hermano y me dijo: «Los apóstoles no estudiaron teología porque comprendieron que la letra es dañina».

Son muchas las personas que usan la frase “La letra mata”, para dar a entender que el estudiar la Palabra de Dios es dañino para nuestra fe o nos aleja de Dios de alguna manera.

Algunos han satanizado la palabra «teología», sin tan siquiera conocer su significado (Theos-logos, estudiar a Dios y los hechos relacionados con Él).

Por otro lado, con este tipo de frases tratan de justificar la gran distancia que existe entre ellos y la palabra de Dios y así también fomentan la ignorancia en el pueblo de Dios.

Aquellos que dicen: «No estudies la biblia porque la letra mata», son los mismos que no tienen una palabra de consejo, instrucción, consuelo o respuesta para alguna pregunta básica.

La frase se encuentra inserta en 2 Corintios 3:6, pero está muy lejos de tal errónea interpretación. Las personas que utilizan este término en el sentido antes mencionado, jamás hicieron un estudio del pasaje.

El capítulo en el que se encuentra inmersa esta frase, habla sobre las diferencias y ventajas del Nuevo Pacto ante el Antiguo Pacto. No podemos sacarla del texto e interpretarla como mejor nos convenga.

El versículo completo dice: “el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica”.

En algunos círculos pentecostales se dice: «No estudiemos tanto la biblia porque puede matarnos (espiritualmente), vivamos solamente del Espíritu, esto es lo que trae vida».

También debo reconocer que hay iglesias pentecostales que estudian las sagradas Escrituras, así que el texto anterior no debería malinterpretarse.

Debemos identificar 2 frases:

1) Letra que mata.
2) Espíritu que vivifica.

El término «letra» se refiere a la ley de Moisés y no al estudio meticuloso de las sagradas escrituras.

Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu? Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación.
2 Corintios 3:7-9

Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.
Romanos 7:6

La ley es buena en si misma, pero no le da al hombre el poder para cumplirla, simplemente le dice lo que debe hacer. La ley fue dada para enfatizar y revelar nuestra pecaminosidad y necesidad de un salvador.

De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.
Gálatas 3:24

«La palabra griega denota a un esclavo cuyo deber era cuidar a un niño hasta que llegara a la edad adulta. El ayo o “tutor” lo acompañaba a todas partes y vigilaba su conducta en el hogar. Muchos ayos ejercían una disciplina tan estricta que quienes estaban bajo su tutela anhelaban el día en el que serían libres de esa custodia permanente. Le ley fue nuestro ayo, el cual a medida que nos mostraba nuestros pecados, cumplía la función de conducirnos a Cristo» – Biblia de estudio MacArthur.

La letra (ley) mata en el sentido de condenar al hombre por el pecado o incumplirla. Es necesario decir que nadie puede cumplir la ley a cabalidad.

El Espíritu vivifica.

Dios nos ha hecho ministros competentes de un Nuevo Pacto, este Pacto no es como el antiguo, el cual consistía en leyes, las cuales condenaban al hombre por el pecado. Este pacto está sustentado por el poder del Espíritu Santo. Jesús es el mediador del Nuevo Pacto, pero es Él Espíritu Santo quien nos capacita para que creamos en este pacto y así recibamos vida en Cristo Jesús.

El comentario de William Hendriksen dice lo siguiente al respecto:

Pablo contrasta la ley del Antiguo Testamento, que había permanecido en lo exterior de su pueblo, con la ley del Nuevo Testamento, que opera en lo interno. De hecho, Pablo nos da a entender que el pacto del Antiguo Testamento ha quedado obsoleto, y que el pacto del Nuevo Testamento, inaugurado por Jesús y la venida del Espíritu Santo, es el que ahora opera (cf. Heb. 8:13).

Debemos estudiar las Escrituras:

Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.
Josué 1:8

Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.
Oseas 4:6

Lámpara es a mis pies tu palabra,Y lumbrera a mi camino.
Salmos 119:105

Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza.
1 Timoteo 4:13

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.
2 Timoteo 3:16-17

Estudiar las escrituras es muy provechoso para el creyente, somos impulsados por El Espíritu Santo a estudiarla y nunca a oponernos a su estudio.

Saludos y bendiciones.

Miguel Vega Lopez

Miguel Vega López, cursó estudios del Antiguo Testamento en el Institute of Biblical Studies. Más tarde también estudió en la Comunidad Teológica Evangélica de Chile y por último en el instituto de expositores. Actualmente es profesor de teología y evangelista.

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