La letra mata

By | 27 junio , 2016

“El cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto,  no de la letra,  sino del espíritu;  porque la letra mata,  más el espíritu vivifica.” 2 Corintios 3:6  

Una de tantas cosas malas y vergonzosas dentro de la mala praxis del cristianismo es la de usar textos bíblicos para hacer explicaciones con ellos que nada tienen que ver con el fin por el que fueron escritos. Lo hacen para intentar ocultar la falta de compromiso de ellas mismas con la lectura y estudio de las Escrituras, sin ser conscientes que lo que en verdad hacen es fomentar la ignorancia espiritual.

Hay tres formas de ver este versículo:

  1. Esta interpretación es la más radical y proviene de círculos cerrados, ellos dicen que dedicarse al estudio de la Palabra de Dios a conciencia es dedicarse a la letra y esta aniquila la espiritualidad, en cambio dedicarse a buscar los dones del espíritu vivifica. En conclusión, este grupo está en contra de la preparación teológica.
  2. El segundo grupo de interpretación es muy popular en amplios sectores, ellos dicen que si sólo se toman las palabras externas y literales de la Escritura y se quiere ser obediente a la letra sin desear ser obediente al pleno espíritu del pasaje, entonces hace más daño que beneficio. Los fariseos eran una ilustración de ello. Eran celosos en su práctica del diezmo hasta lo más mínimo, pero no mostraban misericordia y amor a los otros (Mateo 23:23). Aunque ésta es una aplicación válida del pasaje, no es su interpretación.
  3. La interpretación correcta del pasaje es como sigue: En el versículo 6, la letra se refiere a la Ley de Moisés, y el espíritu se refiere al evangelio de la gracia de Dios. Cuando Pablo dice que la letra mata, se está refiriendo al ministerio de la ley. Ésta condena a todos los que dejan de mantener sus santos preceptos. “Por medio de la ley es el conocimiento del pecado” (Romanos 3:20). “Maldito todo aquel que no permanezca en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas” (Gálatas 3:10). Dios nunca dispuso la ley como medio de dar vida; su propósito era llevar al conocimiento del pecado y redargüir de pecado. El Nuevo Pacto es aquí llamado espíritu. Representa el cumplimiento espiritual de los tipos y de las sombras del Viejo Pacto. Lo que la ley exigía pero jamás podía producir lo lleva ahora a cabo el evangelio.

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